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El consentimiento voluntario del sujeto humano es
absolutamente esencial. La persona envuelta debe tener la capacidad legal
para dar su consentimiento, sin la intervención de cualquier otro elemento
de fuerza, fraude, engaño, coacción o algún otro factor.
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El experimento debe realizarse con la finalidad de obtener
resultados fructíferos para el bien de la sociedad, que no sean procurables
mediante otros métodos o maneras de estudio, y no debe ser escogido al azar
ni ser de naturaleza innecesaria.
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El experimento debe ser diseñado y basado en los resultados
obtenidos mediante la experimentación previa con animales y el pleno
conocimiento de la historia natural de la enfermedad u otro problema bajo
estudio de modo que los resultados anticipados justifiquen la realización
del experimento.
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El experimento debe ser conducido de manera tal que evite
todo sufrimiento y daño innecesario sea físico o mental.
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Ningún experimento debe ser conducido donde hay una razón
"a priori" para asumir que puede ocurrir la muerte o daño
irreparable; a menos, quizás, en aquellos experimentos donde los
realizadores del mismo sirvan también como sujetos de experimentación.
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El grado de riesgo tomado no debe exceder nunca el
determinado por la importancia humanitaria del problema a ser resuelto por
el experimento.
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Se deben proveer las precauciones adecuadas y tener
facilidades óptimas para proteger al sujeto envuelto de la más remota
posibilidad de lesión, incapacidad o muerte.
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El experimento debe ser conducido únicamente por personas
científicamente calificadas. El grado más alto de técnica y cuidado deben
ser requeridos durante las etapas del experimento, bien de quienes conducen
el mismo así como de los sujetos que toman parte de éste.
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Durante el curso del experimento el sujeto humano debe tener
la libertad de poner fin a éste si ha llegado al estado físico o mental
donde la continuación del experimento le parece imposible.
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Durante el curso del experimento el científico que lo
realiza debe estar preparado para interrumpirlo en cualquier momento, si
tiene razones para creer (en el ejercicio de su buena fe, habilidad técnica
y juicio cuidadosos) que la continuación del experimento puede resultar en
lesión, incapacidad o muerte para el sujeto bajo experimentación.